
Cuando Paulina Veloso dejaba la cartera de secretaría de la presidencia, para que entrara en su lugar el ahora ministro José Antonio Viera-Gallo, fueron múltiples los focos que dieron las razones de su salida.
La que más se escuchó era su poca relación y estrategia comunicacional con y hacia los partidos políticos, la entrada del nuevo ministro Secretario General de la Presidencia (Segpres), traería consigo una mayor fluidez y conexión entre los mencionados. Al los días siguientes, Viera-Gallo obtuvo su primer triunfo al lograr que el oficialismo y la oposición en el Senado, acordaran el nombre para el cargo de la Contraloría General de la República, el abogado Ramiro Mendoza.
Quedó clara la desenvoltura del ministro, ahora el Segpres tenía la capacidad para mantener lazos con el mundo político ajeno al Ejecutivo (partidos, diputados, senadores, etc.). La virtud de relacionador público de la cabeza del ministerio, no hizo más que confirmar los rumores de pasillo sobre la urgente necesidad de ubicar a alguien que cumpla como nexo con los partidos políticos.
Pero la excesiva idea de mantener siempre las buenas relaciones del gobierno con el pueblo Chile, me recuerda a una ochentera canción de una de las más grandes bandas del país, Los Prisioneros y su “Nunca quedas mal con nadie”.
El ministro en una charla de alrededor una hora justificó y explicó gran parte de los puntos que tocó la presidenta Bachelet en su discurso del 21 de mayo. Pero no pudo explicar los aspectos ajenos a los temas citados por la presidenta, más bien dio clases de su locución para salir bien parado de ellos.
Cuando se le consultó si el país estaba preparado para un eventual incremento del déficit energético, no dijo nada concreto, sólo recitar lo ya sabido por todos; estudiar nuevas formas de generar energía, no depender de un solo país, aprovechar los recursos geográficos de cada zona y región, analizar a la energía nuclear como una alternativa, e incluso pasó el aviso que ya existen empresas extranjeras interesadas. Sin embargo, no contestó si existe un plan emergencia para un corto plazo, sólo reconoció que tendremos problemas hasta el 2010 aproximadamente, que sucederá entonces si se corta el gas, es una incógnita, pero tener proyectos para largo plazo es una solución a futuro, que sigue dejándonos los problemas presentes.
El tema de la desigualdad tampoco quedó atrás, ante la pregunta de la equidad, impuesto de bencina y el IVA para los libros, sus respuestas fueron correctamente políticas y me atrevería a decir conformistas. “Existen países con peores desigualdades”, contestó, como si con eso bastara para estar satisfechos, o un “tampoco estoy de acuerdo con el IVA del libro”, respuestas que todos hemos escuchado más de alguna vez, de distintas bocas y colores, pero que ya no convencen.
Es más, incluso, reconoció que la “Comisión de Derechos Humanos” de la ONU, todos los años recuerda al gobierno sobre el reconocimiento constitucional de los pueblos Indígenas, pero en cada año, nada se hace. Bastante extraño en un país marcado por la violación de los derechos humanos, y guiados por gobiernos supuestamente sensibles al tema, según su discurso político.
No es necesario exponer todos los temas tratados, podemos resumir que todo lo dicho por la presidenta en su discurso sucederá, claro esta vez así se hará cierto. Y sobre los temas no mencionados y evitados, quedan bajo sospecha sí es porque no son conversados o planteados a fondo en La Moneda. Porque respuesta clara a ellos el ministro no tuvo, sino que hizo gala de su locución para no quedar mal con nadie. ¿No es más de lo mismo?
La que más se escuchó era su poca relación y estrategia comunicacional con y hacia los partidos políticos, la entrada del nuevo ministro Secretario General de la Presidencia (Segpres), traería consigo una mayor fluidez y conexión entre los mencionados. Al los días siguientes, Viera-Gallo obtuvo su primer triunfo al lograr que el oficialismo y la oposición en el Senado, acordaran el nombre para el cargo de la Contraloría General de la República, el abogado Ramiro Mendoza.
Quedó clara la desenvoltura del ministro, ahora el Segpres tenía la capacidad para mantener lazos con el mundo político ajeno al Ejecutivo (partidos, diputados, senadores, etc.). La virtud de relacionador público de la cabeza del ministerio, no hizo más que confirmar los rumores de pasillo sobre la urgente necesidad de ubicar a alguien que cumpla como nexo con los partidos políticos.
Pero la excesiva idea de mantener siempre las buenas relaciones del gobierno con el pueblo Chile, me recuerda a una ochentera canción de una de las más grandes bandas del país, Los Prisioneros y su “Nunca quedas mal con nadie”.
El ministro en una charla de alrededor una hora justificó y explicó gran parte de los puntos que tocó la presidenta Bachelet en su discurso del 21 de mayo. Pero no pudo explicar los aspectos ajenos a los temas citados por la presidenta, más bien dio clases de su locución para salir bien parado de ellos.
Cuando se le consultó si el país estaba preparado para un eventual incremento del déficit energético, no dijo nada concreto, sólo recitar lo ya sabido por todos; estudiar nuevas formas de generar energía, no depender de un solo país, aprovechar los recursos geográficos de cada zona y región, analizar a la energía nuclear como una alternativa, e incluso pasó el aviso que ya existen empresas extranjeras interesadas. Sin embargo, no contestó si existe un plan emergencia para un corto plazo, sólo reconoció que tendremos problemas hasta el 2010 aproximadamente, que sucederá entonces si se corta el gas, es una incógnita, pero tener proyectos para largo plazo es una solución a futuro, que sigue dejándonos los problemas presentes.
El tema de la desigualdad tampoco quedó atrás, ante la pregunta de la equidad, impuesto de bencina y el IVA para los libros, sus respuestas fueron correctamente políticas y me atrevería a decir conformistas. “Existen países con peores desigualdades”, contestó, como si con eso bastara para estar satisfechos, o un “tampoco estoy de acuerdo con el IVA del libro”, respuestas que todos hemos escuchado más de alguna vez, de distintas bocas y colores, pero que ya no convencen.
Es más, incluso, reconoció que la “Comisión de Derechos Humanos” de la ONU, todos los años recuerda al gobierno sobre el reconocimiento constitucional de los pueblos Indígenas, pero en cada año, nada se hace. Bastante extraño en un país marcado por la violación de los derechos humanos, y guiados por gobiernos supuestamente sensibles al tema, según su discurso político.
No es necesario exponer todos los temas tratados, podemos resumir que todo lo dicho por la presidenta en su discurso sucederá, claro esta vez así se hará cierto. Y sobre los temas no mencionados y evitados, quedan bajo sospecha sí es porque no son conversados o planteados a fondo en La Moneda. Porque respuesta clara a ellos el ministro no tuvo, sino que hizo gala de su locución para no quedar mal con nadie. ¿No es más de lo mismo?

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