martes, 10 de abril de 2007

El Milagro de P. Tinto


Todos nos hemos encontrado con alguna película que, una vez terminada, nos deja pensando; descubrimos o confirmamos que la calidad del cine, entendamos, fotografía, guión, actores, entre otros, no está sólamente, en aquellas grandes producciones premiadas o comentadas de boca en boca, sino también, en un mundo underground, dónde la calidad sobra y para encontrarlo sólo hay que buscarlo.

El Milagro de P. Tinto, dirigida y escrita por Javier Fesser, con actores desconocidos, tiene un argumento disparatado, personajes insólitos, calidad en los efectos especiales, un muy buen trabajo de escenografía. Es una película nostálgica, nos lleva a un mundo surrealista, el espectador se inmiscuye en él, para no ver las bondades de la vida cuando pareciera no tenerlas.

La lucha de años de de P. Tinto y su ciega señora, Olivia, por ser padres los lleva a un sin fin de sucesos espontáneos. El matrimonio en la búsqueda de ser padres, más los reiterativos deseos, conjuros y rezos para lograrlo, permiten que con cada acontecimiento se interprete como una respuesta a sus pedidos. Es por ello, que aceptan a los marcianos como los hijos enviados del más allá.

Ellos tienen su historia paralela y rayan en su locura propia, por, además, entender a los humanos, que en este caso “sus padres”, no son los mejores ejemplos, para terminar con la duda si ellos, quizás son los locos. Produciéndose una serie de contradicciones e ironías, donde el espectador se puede sentirse identificado.

Mientras se desarrolla la historia, aparecen situaciones anexas, que buscan una clara intención de quebrar la lógica de los guiones y romper un poco las relaciones entre una escena con otra Con ello, llega a la simplicidad y a reírse por situaciones subjetivas, pero que no son sólo un relleno, sino que es una intención, para reflejar que en un mundo surrealista no todo es serio.

Una película underground, con potencial según muchos críticos, distinta al común del cine, que más que quebrar un prototipo, plantea una forma diferente de cine, donde es posible reír, pero retirarse pensando en la metáfora que de trasfondo trae el director, soñar también en la realidad es posible.

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